¿QUÉ ES LA DESHIDRATACIÓN?

La deshidratación es una condición en la cual una persona sufre una pérdida de líquido superior a la necesaria para mantener un correcto funcionamiento del organismo. Al tratarse de un balance regulado fisiológicamente, la deshidratación se produce cuando existe una alteración del balance por una disminución de ingesta de líquidos o por un incremento de las pérdidas de líquidos por el organismo. La deshidratación puede ser cualificada como leve, moderada o severa, según la cantidad de líquido perdida y que no haya sido repuesta, siendo la condición severa potencialmente mortal. Efectivamente una persona puede sufrir de deshidratación siendo esta última provocada por dos procesos distintos pero que terminan provocando una condición similar: un desequilibrio hidroelectrolítico. Por una parte, la falta de líquidos puede deberse a una menor ingesta de agua debida, por ejemplo: a nauseas, perdida de sed y apetito a causa de una enfermedad etc. Sin embargo, estas causas suelen representar un pequeño porcentaje de los casos de deshidratación y no suelen provocar casos moderados ni graves. Finalmente, el otro proceso responsable de la falta de líquidos en el organismo es la pérdida excesiva de agua causada por: una sudoración excesiva, fiebre, poliuria, vómitos y/o diarrea.

La deshidratación no es un problema tan grave en adolescentes como puede llegar a ser lactantes o niños pequeños. Las pequeñas pérdidas de líquido no suponen ningún problema y, en la mayoría de los casos, pasan completamente desapercibidas. No beber lo suficiente para reponer estas pérdidas de líquidos, puede afectar al estado general del organismo.